1 ene. 2010

Grand Prix - segunda parte

La década de 1920 ve la explosión de la construcción de circuitos cerrados y permanentes de competición en toda Europa. Al mismo tiempo se expande el Grand Prix, organizándose carreras con este nombre en diferentes países.
En 1921 se corre el primer Grand Prix de Italia, en Brescia. El vencedor es Jules Goux con un Ballot 3 l.
En 1922 el Grand Prix de Italia se organiza en el Autódromo de Monza. Construido en un tiempo récord de 110 días, en su inauguración 100.000 personas pasaron por sus puertas y se convirtió en un desfile de Fiat. El vencedor fue Pietro Bordino con un Fiat 804 a una media de 139,85 km/h.

Bordino en su Fiat

El Grand Prix de Francia, organizado un poco más tarde, en carreteras cerradas cerca de Estrasburgo, también fue dominado por los Fiat.

En 1925 ocurren diversos hechos interesantes.
Nuevos circuitos se construyen en Europa, tales como Miramas, cerca de Marsella, y Spa-Francorchamps en Bélgica.
Se organiza el primer Campeonato Mundial, en el que se incluyen los Grand Prix de Francia, Italia y Bélgica y las 500 millas de Indianápolis. Éste es un campeonato más de marcas que de conductores, que acaba llevándose Alfa Romeo.
Los costes que se iban elevando y los pocos beneficios reportados hacen que los constructores vayan abandonando sus proyectos deportivos, lo que lleva a la decadencia de las competiciones.

En 1926 se estrena el Grand Prix de Alemania en el circuito AVUS (siglas de Automobil-Verkehrs- und Übungs-Straße) ubicado al sudeste de Berlín. El vencedor fue la leyenda germana Rudolf Caracciola conduciendo un Mercedes 2 l.
Este mismo año también se estrena el Grand Prix de Gran Bretaña, celebrado en Brooklands (cerca de Woking). Fue ganado por el equipo francés formado por Louis Wagner y Robert Senechal conduciendo un Delage 155B.

En 1928 se abandona la idea de los Grand prix como carreras con unas normas estrictas, sobre todo lo que se refiere al tamaño y peso del motor. En su lugar, se comienza a competir bajo las reglas de la Formula Libre, en la que los conductores compiten como privados o como socios de los constructores especialistas en coches de carreras, dejando a un lado a los grandes constructores de automóviles. En este período los Alfa Romeo, Maserati o Bugatti dominaron las competiciones.
A pesar del éxito de los Bugatti, vencedores en el Grand Prix de Mónaco de 1929 con William Grover Williams, éstos tenían un problema de frenos bastante evidentes, resumida en palabras de Ettore Bugatti: "Construyo mis coches para correr, no para pararse".

W. Grover en el GP de Mónaco (1929)


En 1930 Alfa Romeo decide crear una nueva compañía para canalizar sus esfuerzos en competición. Dirigida por Enzo Ferrari, se llamó Scuderia Ferrari.

Enzo Ferrari y el Cavallino Rampante